Sede social Esc. Alejandro Mario Ulla

Nuestra sede con el paso de los años

Desde la reunión fundacional del 15 de abril de 1907 en casa de don Pedro Baragiola, las sucesivas comisiones directivas expresaron la necesidad de contar con un espacio de reunión y trabajo. Diversos bares de la ciudad, un primer local alquilado en San Martín 352, el primer local propio en Humberto Primo al 160 fueron sirviendo a tal propósito, aunque de manera limitada.

Sede fundacional en la casa de la familia Baragiola, ubicada en calle Catamarca, entre San Martín y San Jerónimo (hoy Eva Perón 2652)

Antiguos lugares de reuniones y locales sociales

Después de la fundación del club, como el grupo de amigos no contaba con un lugar destinado a reuniones, se utilizó la casa de don Pedro Baragiola y doña Virginia Noseda, ubicada en Catamarca 2652, como así también distintos bares de la zona, siendo el favorito el que se encontraba en San Martín entre Primera Junta y Tucumán, lugar donde aquel 13 de abril los jóvenes se reunieron para dejar sentado la idea de fundar la institución, también se utilizaron casas de otros miembros. Con la incorporación a la comisión directiva del empresario inmobiliario Juan A. Guastavino en septiembre de 1907, el club alquiló distintos lugares para utilizar como secretaría y lugar de reuniones; entre ellos se destacan un local ubicado en calle San Martín 352 que pertenecía al propio Guastavino (donde hoy funciona la casa central de la inmobiliaria que fundara en sociedad 20 años más tarde), el local de la Sociedad Rural, el local de la Sociedad Española de Socorros Mutuos en San Jerónimo al 461, el local de la Sociedad Roma Nostra en San Jerónimo 412, un local ubicado en la intersección del antiguo field de San Jerónimo y Bv. Pellegrini que después se convertiría en buffet, una antigua casilla ubicada en Candido Pujato y San Jerónimo que luego se convertiría en vestuario, un local ubicado en calle Primera Junta 196 lado este y un local en calle 25 de mayo 229. 

En 1921, impulsado por el presidente Francisco Luis Anello y con la colaboración de Guastavino, el club inició la búsqueda de un local para establecer su propia sede. No sería hasta 1926 que finalmente se logró adquirir un domicilio en Humberto Primo al 160, lado este. Cabe destacar que el club ya ocupaba este local desde 1924. Esta sede cumplía múltiples funciones: era punto de encuentro para asambleas y reuniones de la comisión directiva, lugar donde los fervientes seguidores rojiblancos podrían asociarse o pagar sus cuotas, además de funcionar como una tienda donde se vendían distintivos con los colores del club por un peso, contribuyendo así a la construcción del actual Estadio 15 de Abril. También albergaba el archivo del club, gestionado por J. Hipólito Cabral y C. Francisco Aguirre, donde se conservaba toda la correspondencia, notas y solicitudes de ingreso desde la fundación del club hasta ese momento. Este local funcionó hasta 1930, año en el que se trasladó todo a las instalaciones del nuevo estadio. Como parte de las obras del estadio, se construyeron oficinas debajo de la tribuna sur contiguas al vestuario de árbitros, que funcionaron durante años como sala presidencial, administración y secretaría del club.

El señor Luis Francisco Ramírez hablando el día que se colocó la piedra fundamental.
El señor Luis Francisco Ramírez hablando el día que se colocó la piedra fundamental.

En la década del 40, se empezó con la construcción de una mini sede ubicada contigua hacia el este de las canchas de básquet, bochas y el frontón (actualmente detrás de la tribuna oeste del Ángel P. Malvicino) que contaba con un primer piso y planta baja con la presidencia, sala de HCD, baño, gerencia, tesorería, administración y secretaría. Con el pasar de los años se realizaron modificaciones y expansiones, se construyó un segundo piso donde se trasladaron varias cosas del primero, dejando en planta baja un buffet construido en 1958, salones de casin y billar; además en 1964 se construyó sobre las canchas de bochas y del frontón un salón social contiguo al lugar, hoy utilizado por la seccional de gimnasia rítmica artística como gimnasio.

Proyección e ideas de la sede

En diciembre de 1947, la lista “Arriba Unión” triunfó sobre la lista “Rojiblanca”, y asumió Esteban Pascual Yebra como presidente, liderando una Comisión Directiva que tenía como objetivo convertir a Unión en el club social y polideportivo más importante de la región. Para lograrlo, se inició un plan de remodelación y arreglos en los distintos sectores del club donde se practicaban actividades deportivas. Entre estas ideas, había una en particular: construir una sede social para que los socios unionistas pudieran disfrutarla y usarla para diversas actividades. Además de varios proyectos como el de construir un nuevo estadio en sentido de norte a sur para 80.000 espectadores con pista olimpica de atletismo, 8 canchas de tenis, una pileta olimpica de 50 metros y otra de 25, canchas de bochas, basquet, la ampliación del frontón y la construcción de una sede social.

Para llevar a cabo este proyecto, Unión necesitaba expandirse, ya que el terreno que poseía el club en ese entonces era mucho más reducido que el actual, abarcando desde la calle Cándido Pujato hasta pocos metros detrás de la tribuna sur y desde López y Planes hasta la tribuna oeste. En ese momento, el club solicitó a la Nación un crédito de 1.370.000 pesos, que luego se pidio ampliar a 2.500.000 pesos. Además, ya se había planeado el lugar: primero se adquirirían los terrenos adyacentes al club y luego se procedería con la construcción.

En 1955, antes del ataque de las fuerzas armadas aéreas sobre la Plaza de Mayo, que derivó en el golpe de estado y posterior derrocamiento del presidente de la nación, el general Perón, Iparraguirre, junto con Osvaldo Kopp y Raúl Echagüe Cullen, otros dirigentes, se habían reunido con Perón y el Dr. Rodolfo Valenzuela, presidente de la Confederación Argentina de Deportes, para solicitarles un préstamo de 2.000.000 de pesos. Con la toma de poder de la autodenominada “Revolución Libertadora”, este préstamo nunca se otorgó, truncando el proyecto de construir la sede mucho antes.

Adquisición de los terrenos

Desde que el club adquirió los terrenos de la “Quinta de Beltrame” en 1926 por $80.000 y se convirtió en el propietario total del terreno en 1928, donde en 1929 se inauguró el estadio. Hasta finales de la década de 1940, el terreno del club era solo una fracción de lo que es hoy. En aquellos años, estaba compuesto por 111,10 mts de frente al Este sobre el camino Nogueras hoy López y Planes, 102 mts de contrafrente al Oeste, por 222,36 mts en el costado Sur sobre esta última línea y partiendo de Este a Oeste forma un martillo de 58 mts, hacia el Norte continuando el terreno hasta el fondo o sea 144,46 mts formando una superficie 23,625 m².

El 6 de diciembre de 1947, la ciudad de Santa Fe se paralizó por la llegada de la primera dama, la señorita María Eva Duarte de Perón, quien recorrió la ciudad e hizo un discurso en la inauguración del Hospital de Niños. La primera dama también asistió a un partido amistoso entre Colón y Unión a beneficio del mismo hospital, en dicho partido estaba también en juego un trofeo donado por la misma “Evita”, pero como la primera dama llegó tarde al partido solamente se disputó un tiempo de un encuentro donde los equipos no pudieron sacarse ventajas.

Después del partido, los dirigentes de Unión invitaron a una cena de agradecimiento a la primera dama, gracias a que facilitó y ayudó al club ante el gobierno de la Nación el pedido de un préstamo a cambio del terreno para la construcción del empalme de las avenidas y para la ampliación del terreno del club para poder construir nuevos lugares destinados al deporte.

El 18 de mayo de 1948, gracias a un crédito otorgado por la Nación, el club logró pagar la hipoteca al señor Taverna Milessi por $150,000, convirtiéndose en el propietario de una parte de los terrenos adyacentes al estadio.

El 26 de enero de 1949, el Poder Ejecutivo Provincial envió a las cámaras legislativas, el proyecto de ley por el que se dispone la expropiación de los terrenos propiedad del Club Unión para construir la avenida de enlace entre las de Gobernador Freyre y López y Planes.

También en la fecha, se remitió otro proyecto, acordando al Club Unión un subsidio extraordinario de $350.000 con destino a la adquisición de los terrenos adyacentes a los que actualmente posee la institución, donde se ejecutarán las obras proyectadas en relación con el préstamo acordado por el gobierno de la Nación por decreto del 5 de diciembre de 1947.

El 27 de enero de 1949 los proyectos fueron aprobados por ambas cámaras, convirtiéndose en ley.

El 31 de enero de 1949 el Poder Ejecutivo decretó la promulgación de la ley, registrada previamente bajo el No. 3470, por la que se acuerda un subsidio extraordinario de $350.000 al Club Atlético Unión de esta capital, con destino exclusivo a la adquisición de terrenos adyacentes a los que actualmente posee la institución, donde se levantan las obras proyectadas sobre la base del préstamo acordado por el gobierno nacional. 

El 27 de enero en Casa de Gobierno se reunieron el gobernador de la provincia Dr. Waldino C. Suárez con una delegación del Club. A las 19hs se reunió la Cámara de Senadores, la que consideró como asunto de preferencia los proyectos enviados por el Poder Ejecutivo, por los que se dispone la  expropiación de los terrenos propiedad del Club A. Unión para la construcción del enlace entre las avenidas Gobernador Freyre y López y Planes y se acuerda también un subsidio extraordinario de $350.000 a la misma institución deportiva, para la adquisición de los terrenos adyacentes a los que actualmente posee, donde se ejecutarán las obras proyectadas basándonos en el préstamo acordado por el gobierno de la Nación.

Ambos proyectos fueron aprobados, pasando en revisión a Diputados. Por la noche, hacia las 23:30, se trataron sobre tablas los proyectos venidos del Senado, sobre expropiación de terrenos y subsidio extraordinario al Club Unión. Sin ninguna modificación y discusión se aprobaron, quedando convertidos en ley. Durante la sesión se retiraron diversos diputados quebrando de esa manera el quórum.

El 11 de abril de 1958, en asamblea general extraordinaria organizada en el antiguo frontón del club se aprobó la modificación de los estatutos del club y se aprobó la compra de los terrenos ubicados en la intersección de la avenida López y Planes y Bv. Pellegrini.

Inicio de la construcción de la sede

El 21 de diciembre de 1957, Alejandro Mario Ulla emergió como el ganador de las elecciones, asumiendo el cargo de presidente de Unión. Minutos después de conocerse su triunfo, compartió las siguientes palabras en una entrevista para el diario El Litoral: “la construcción de la sede social, por ser punto fundamental de la plataforma que nos hemos impuesto los integrantes de la lista única que se acaba de votar, merecerá la mayor atención y todos los esfuerzos de la nueva comisión directiva. En ese sentido, puedo adelantarle que ya se han realizado y continúan realizándose serios estudios sobre la financiación de esta costosísima obra, a la par de que se están confeccionando los anteproyectos. En el breve plazo de dos o tres días se resolverá sobre la ubicación que tendrá la sede dentro de los terrenos del club, pues con respecto a estos falta aún un trámite con el gobierno de la provincia que no dudamos se resolverá favorablemente. Cuando tengamos resuelto el problema de la ubicación empezamos a trabajar de firme sobre el asunto. Estamos estudiando la posibilidad de levantar la sede en este terreno, detrás del trampolín y con frente a la avenida de enlace y a la avenida Freyre” 

El resto de la comisión directiva comprometida con la realización del proyecto y brindando su total respaldo a la construcción de la sede estuvo integrada por: vicepresidente 1o. Osvaldo H. R. Kopp; vicepresidente 2o. Domingo Mazzuca; secretario, Félix W. Croce; pro, Julio Carrasco; secretario de actas Esito Feidman; tesorero, Elias Mues; pro, Isaac Jorge; vocales: Adolfo Rabaglino, Ángel Pedro Malvicino, Rodolfo Costas, Alberto Colombo; vocales suplentes: Lucas Vicente, Dr. Jorge Yunis, Sra. Maria J. P. Ravera, Dr. Julio C. Arri, Severino J. Tenca, Bruno Quagli; síndico, Dr. Mario Iparraguirre; suplente, Pablo Colombo. Comisión de Hacienda, titulares: Esteban Yebra, Miguel Rodríguez, José María Pujato; suplentes: Ricardo Ángel Gribaudo, Emilio Benvenutti, Ángel Batras. Comisión de cuentas, titulares: contadores, José Spagni, Natalio Fejgelson, Homero Costa; suplente: Oscar Cirimelo, Sra. María del Carmen C. de Yori y Juan Guadarrama. 

El 10 de enero de 1958, se estableció la comisión pro-sede. Dicha comisión está integrada así: presidente, Aquiles Allevi; vicepresidente Dr. Marío Raúl Iparraguirre (renuncio en agosto del ‘58 siendo reemplazado por Ing. Carlos A. Niklison); tesorero, Francisco Corti; protesorero, Alonso Mayoraz; secretario, Armando E. Molina; prosecretario, Carlos L. García; vocales: Marcos Bobbio, Laureano Barreira, Carlos Berthoud. Victor Barbaro, Néstor A. Casabianca, Reinaldo Gervasini. Marcelino Grazzioli, Juan Guastavino, Dr. Bernardo Guesseloff, José Fernández Fariza, Pascual Castignani. Nasrala Mues, Miguel E. Rodríguez y Esteban Yebra. Y la comisión de obras: presidente, Ing. Raúl Cordini; vicepresidente, José Gollán; vocales, Ing. Mario G. Ferrando, Tecn. Gerónimo Veglia y Hugo O. Rossi.

El 11 de abril, en una asamblea general extraordinaria, se discutieron varios puntos importantes, como el progreso de los trámites y estudios relacionados con las obras planificadas, la asignación de recursos extraordinarios para financiarlas, y la actualización de la resolución de la asamblea general ordinaria del 13 de diciembre de 1956, la cual se refiere a la adquisición de terrenos para ampliar las instalaciones existentes. Tras la elección del sitio definitivo para la mega obra, se llevó a cabo la ceremonia de colocación de la piedra fundamental el 13 de abril de 1958.

Se lanzó un concurso para que distintos interesados pudieran presentar propuestas para el diseño de la sede con fecha límite hasta el 10 de noviembre, donde  hubo treinta y cuatro concursantes. Durante varios días en la FCJS estuvo instalado el jurado del concurso, en una labor difícil y ponderable, estudiando horas y horas cada proyecto presentado. La comisión asesora del concurso estuvo integrada por los ingenieros Fernando y Romeu, mientras que el jurado estuvo compuesto por el presidente Alejandro Ulla, el ingeniero civil Niklison en representación  de la comisión pro sede, el ingeniero Cordini en representación de la comisión de obras, y los arquitectos Mazzurelli, Guillermo Ebrecht y Bonet Muller. El proyecto del arquitecto Carlos Mario Navratil, quien también diseñó el Ministerio de Agricultura (actualmente Ministerio de la Producción) en la intersección de Bv. Pellegrini y Urquiza, fue el seleccionado. El 31 de diciembre se firmó el contrato de la dirección técnica y artística de la sede entre el club y el arquitecto Navratil, dando así inicio al plan de obras.

El proyecto ganador contaba con inovadoras propuestas como en el subsuelo, se planeaba tener un salón de billares, un jardín, un salón, un hall, baños, una peluquería y un servicio de lustrado. Además, habría una sala para los archivos administrativos con escaleras privadas para la administración, un local para maquinarias, calderas, un depósito general y ascensores.

En la planta baja, la entrada a la sede sería el punto focal, acompañada por una sección administrativa, un hall de ingreso, portería, guardarropa, central telefónica y un toilet privado para las dependencias. También se proyectaba una biblioteca con depósito y salón anexo. En la parte cilíndrica del edificio, se ubicarían el comedor, bar, buffet y salón de niños. Además, habría una sala de trofeos, una sala de lectura, varias dependencias para los servicios de cocina y ascensores.

En el primer piso, en la parte cilíndrica, se proyectaban diversas instalaciones: una sala de juegos, una sala de ajedrez, una amplia y cómoda platea para lectura, locales para las secciones deportivas, vestuarios, una sala para tenis de mesa, dependencias sanitarias y ascensores.

En el segundo piso, se planeaba tener el ingreso al hall, un salón de fiestas, una zona de servicios para la atención del salón, camarines, sanitarios y una cabina para proyecciones. Además, habría un gimnasio destinado a festivales, carnavales, fiestas infantiles, celebraciones navideñas, de fin de año y de Reyes.

La sede contaría con una variedad de sectores diseñados para atender todas las necesidades de sus socios. Habría una sala de sesiones, presidencia, secretaría y administración que incluiría tesorería, caja, contaduría y gerencia, así como una mesa de entradas. Además, se dispondría de archivos administrativos y un archivo general, junto con halls y entradas amplias, pasillos y escaleras accesibles, y ascensores para facilitar la movilidad.

También se ofrecería servicios como guardarropas, grupos sanitarios separados para empleados y autoridades, así como baños para socios. Contaría con una oficina recaudadora y una sala de reuniones para subcomisiones, mientras que el gran salón de fiestas estaría equipado con escenarios y vestuarios. Habría bibliotecas dedicadas tanto a niños como a adultos, con un depósito para la biblioteca, y áreas de alimentación como buffet, comedor y bar.

Para el entretenimiento, se proporcionarían salas de juegos, una sala de damas, una sala de niños y un gimnasio deportivo bien equipado. Además, se destinarían espacios para depósitos generales, sala de billares, sala de trofeos y de estar, sala para tenis de mesa y sala de ajedrez. También se contemplaría la atención médica deportiva con consultorios especializados.

El Club tendría instalaciones adicionales como una bodega, despensa, sala de transmisión para el equipo amplificador del edificio, peluquería y servicio de lustrado de zapatos, completando así una oferta completa para sus socios en todas sus necesidades sociales, recreativas y deportivas.

Durante gran parte de 1959, se limpió, niveló y preparó el terreno donde se emplazaría la nueva sede social, los encargados fueron la empresa José Misilenda de Rosario extrayendo 8.352,50 metros cúbicos de tierra. Como la presidencia del escribano Ulla terminaba en diciembre de ese año, varios asociados solicitaron su reelección. Sin embargo, el doctor Mario Raúl Iparraguirre, recordado presidente entre 1953 y 1955, durante cuyo mandato se construyeron varias instalaciones como el natatorio, un tramo de la tribuna este, las antiguas canchas de básquet y tenis sobre Bv. Pellegrini y la cancha auxiliar, le pidió a Ulla que desistiera para que él pudiera asumir la presidencia. Iparraguirre cuestionó la gestión de Ulla en el área futbolística y prometió finalizar la sede social. 

Debido a la amistad entre ambos, Ulla aceptó la propuesta, no sin antes ordenar la excavación de los pozos para los pilotes de las columnas de la sede. El inicio de la obra se retrasó hasta junio de 1960 debido a que hubo demoras debido a trámites de permisos municipales y la falta de asfalto en el empalme de las avenidas Freyre y López y Planes. También problemas financieros del club, ya que Iparraguirre priorizó los gastos deportivos, utilizando gran parte del dinero recaudado, lo que ocasionó conflictos con Ulla. 

Durante el mandato de Iparraguirre, se construyeron las columnas y se completó el esqueleto de la sede social. Para eso se llamó a licitación donde hubieron varias empresas interesadas en hacer entre ellas “Geppel y Pincasco S.A.”, “Quaglia y Ferrugia” ambas de Rosario y “Sucesión de José Mai”, “Oliva y Orsi” estas de Santa Fe. La empresa elegida sería Geppel y Pinasco siendo responsable de esta obra, con un costo de 7.115.203 pesos. Se encargaron de los trabajos de albañilería, que incluyeron la construcción del contrapiso, los muros perimetrales impermeabilizados y los tabiques correspondientes al subsuelo del edificio. Para ahorrar en gastos, el club lanzó la “Campaña del Cemento”, en la cual los socios podían contribuir donando bolsas de cemento. Además, los contribuyentes, además de pagar la cuota de socio común, podían aportar un extra para colaborar con las obras. También se ofrecieron bonos de distintos montos que cualquier persona interesada podía comprar para contribuir y participar en los sorteos organizados por el club.

Con la obra parada por mucho tiempo y llegando al final de la presidencia de Iparraguirre, se presentaron dos listas para las próximas elecciones a realizarse en diciembre de 1961, ambas con el mismo proyecto de terminar la sede. Por un lado, estaba “Movimiento Unidad Rojiblanca” con el escribano Ulla a la cabeza, y por el otro, “Unionistas por Unión” con el regreso de Esteban Yebra, aquel presidente de los años 1948 a 1951, que fue el primero en proyectar una sede social. En dichas elecciones ganó Yebra, quien rápidamente se puso manos a la obra, avanzando rápidamente con la sede, construyendo el piso, el contrapiso, la loza de los distintos niveles y las columnas del sector cilindrico.

Como Yebra priorizó la construcción de la sede sobre lo futbolístico, generó cierto malestar en una parte de la parcialidad y entre los opositores. El gran gasto que le generaba la sede al club, sumado a los problemas económicos que empezaban a surgir en el país, hizo que el club no pasara por un buen momento en lo económico. Por este motivo la comisión directiva de Yebra, busco dar un poco de tranquilidad en las arcas monetarias del club, empezando a reducir considerablemente los gastos generados. Esto provocó que varios asociados pidieran la renuncia de Yebra, quien aceptó a mediados de 1963 junto con otros miembros de la comisión directiva. Su lugar fue ocupado por el vocal N.º 2, Norberto Amicone.

Durante ese período, la obra original experimentó ciertos cambios introducidos por el ingeniero Raúl Cordini, presidente de la subcomisión de obras, y el arquitecto Santiago Toretta, quien previamente había estado a cargo de varias obras en el club, incluyendo el natatorio y la tribuna este. Estos cambios fueron aprobados por Navratil, quien fue designado director de la obra.

Techado y mampostería

En diciembre de 1963, asumió la presidencia el Dr. Marcelo Juan Casabianca, hijo de Néstor Alfredo Casabianca, socio fundador y expresidente del club. Bajo su mandato, le tocó lidiar con los problemas económicos tanto del país como del club. El Dr. Casabianca contó con el apoyo del escribano Ulla, quien formaba parte de la subcomisión de fútbol. Ulla no dejó pasar esta oportunidad y se puso manos a la obra para avanzar con su tan ansiado sueño de construir la sede. El gran anhelo de los unionistas era tener su sede social, por lo que se creó una comisión para recaudar fondos, encabezada por Aquiles Allevi y Daniel Salvatelli. Esta comisión comenzó a organizar festivales, rifas y reuniones para recaudar dinero.

A mediados de la década de 1970 bajó la presidencia de José Armando Capello, por iniciativa de la Federación de Agrupaciones Unionistas (FAU), se inició una campaña de recolección de fondos destinada a financiar los trabajos de mampostería necesarios para la construcción de la sede. Esta campaña permitió levantar paredes, instalar aberturas, y colocar vidrios y ventanas, además de definir las divisiones internas de cada sala que conformaría la nueva sede. Siempre siguiendo el plan original hecho por Navrantil.

El trabajo no se limitó solo a la edificación de los muros, sino que también incluyó la remodelación total del acceso principal. Este proceso de remodelación implicó una serie de intervenciones técnicas, como la ampliación de la entrada para facilitar el acceso, la instalación de un nuevo sistema de puertas corredizas, y la implementación de una rampa de acceso para personas con movilidad reducida, cumpliendo así con las normativas de accesibilidad vigentes.

Se llevaron a cabo trabajos de cimentación y refuerzo estructural para garantizar la estabilidad y durabilidad del edificio. Además, se instalaron sistemas de drenaje y alcantarillado adecuados para evitar problemas de humedad y filtraciones, elementos cruciales en cualquier obra de mampostería.

La iniciativa permitió que, después de 20 años, los socios e hinchas tatengues pudieran finalmente ingresar a una sede renovada y funcional, que no solo cumplía con los estándares arquitectónicos de la época, sino que también ofrecía un espacio seguro y accesible para todos los miembros de la comunidad. Años después, durante la presidencia de don Ángel Malvicino, se llevaron a cabo diversas reformas en la sede del club. Se renovó la entrada, se construyeron la oficina de socios y la oficina de la presidencia, y se habilitaron salas para distintos usos. Los vidrios rotos en la zona del colmao fueron reemplazados por nuevos de policarbonato, se pintó la sede, se creó una sala de trofeos y se colocaron cuadros de exdirigentes en homenaje a su labor (este último hecho fue en su primera presidencia, en la segunda movió los cuadros a la sala de sesiones). Con la construcción del estadio cubierto en 1997 y del microestadio auxiliar en 2001, varias dependencias de subcomisiones fueron trasladadas al interior de la sede.

En 2005, con los problemas económicos del club y el descenso de 2003, se optó por vender publicidad colocando grandes carteles al frente de la sede, visibles desde la intersección de las Avenidas Vicente López y Planes, Rodolfo Freyre y Bv. Carlos Pellegrini.

En 2015, se retiraron gran cantidad de los carteles publicitarios, se instalaron dos pantallas led para pasar la publicidad, se pintó la sede con los colores característicos del club, además se colocaron letras con el nombre y un escudo luminoso.

El proyecto de techado de la sección cilíndrica de la sede social comenzó en 1980, bajo la presidencia de Ángel Malvicino y la dirección del arquitecto Osvaldo Pons. Para llevar a cabo el techado de la cúpula, se contrataron a los arquitectos Marín y Papis, encargados de la construcción de la base estructural, que incluiría seis puntos de apoyo principales. Se implementaron mejoras estructurales significativas, como el refuerzo de pilotes y columnas, garantizando así la estabilidad y capacidad de carga de la estructura. Malvicino destacó que la decisión de techar la sede social no solo buscaba mejorar la comodidad, sino también resolver problemas críticos, como las filtraciones de agua en el subsuelo que ponían en riesgo la integridad de la construcción existente.

El arquitecto Pons explicó que la cúpula tendría un diámetro de 35 metros y que, antes del montaje, se debían realizar trabajos de seguridad en la base del edificio. Se proyecta que el techado esté finalizado en aproximadamente 60 días hábiles, en condiciones normales.

El diseño del techado se caracteriza por un sistema innovador de grandes cúpulas formadas por redes hexagonales de acero, complementadas con losetas de acero de ligero espesor. Este sistema no requiere columnas centrales, permitiendo una gran amplitud en el espacio interior. Las ligeras curvas y la red infinita de hexágonos no solo ofrecen una solución técnica eficiente, sino que también aportan un valor estético significativo, logrando un equilibrio entre ingeniería, arquitectura y arte.

Las cubiertas fueron diseñadas para albergar una amplia variedad de actividades, incluidas exposiciones, eventos deportivos, ferias y otras funciones culturales. La estructura está situada en un emplazamiento privilegiado, contribuyendo a un entorno de alta calidad paisajística y visual.

El contrato para estas obras se firmó con un cheque de 300 millones de pesos, que cubría el 80% del costo total, asegurando así la continuidad y finalización del proyecto. Esta obra se completó gracias a los ingresos obtenidos por las transferencias de los jugadores Nery Pumpido y Hugo López al Club Vélez Sársfield en 1982. Años más tarde, en la gestión de Rubén Caprio, con la llegada de la idea de tener un colegio propio en el club, se procedio con el terminado de la mamposteria de la parte cilindrica.

Gimnasio “Colmao”

En 1971, se inició la finalización de los trabajos en los pisos del primer y segundo nivel, donde se ubicaba el “colmao”. Las tareas incluyeron la instalación de las bases de los pisos, el tendido de tuberías y conductos eléctricos, la aplicación de un entortado fino, conocido como carpeta, en el suelo, y la colocación de baldosas mosaicos en el pavimento.

Después de enfrentar una crisis económica severa que llevó a juicios por sueldos impagos a exjugadores y a la desafiliación del club de la AFA, la sede quedó en estado de abandono. Durante este período, surgieron varias ideas sobre el futuro de la sede. La propuesta más destacada fue convertirla en el único casino de la ciudad. Para llevar a cabo esta transformación, se comenzaron a realizar arreglos en la sede y se iniciaron los trámites legales correspondientes. Sin embargo, debido a la falta de fondos, el club buscó apoyo de la Municipalidad, del Gobierno y de un grupo de empresarios. Justo cuando parecía que la sede del club tomaría un rumbo completamente diferente al original, la iglesia intervino y logró detener el proyecto, impidiendo que la sede se convirtiera en un casino.

Después del intento fallido de convertir la sede en un casino, los dirigentes buscaron una nueva forma de recaudar dinero y para ello formaron una subcomisión de festivales. Así comenzaron a organizar fiestas y bailes en el gimnasio de la sede, que era el único espacio semi cerrado desde 1965. Posteriormente, aprovecharon una pared que no estaba completamente cerrada y la utilizaron como escenario, mientras unas 8.000 o 10.000 personas se reunían para disfrutar de los espectáculos en la pista de patinaje (donde actualmente se encuentra el estadio cubierto y el bar del club).

De esta manera, Unión se convirtió en el epicentro de todos los festivales y espectáculos de la ciudad. Cada verano se celebraban los carnavales en la ciudad, que culminaban en la sede del Club, con el dios Momo subido al escenario del colmao, donde era prendido fuego. Estos festivales se organizaron hasta la década de los 80, cuando los dirigentes comprendieron que con el auge de la música disco y las discotecas, el club no podría competir.

Antes de construirse el gimnasio, la seccional de boxeo funcionaba en el subsuelo de la sede, donde Don Amílcar Brusa entrenó a campeones mundiales como Carlos Monzón, además de varios campeones argentinos destacados.

Con el cese de los bailes en el gimnasio, el club comenzó a utilizar el espacio para diversas actividades. Es importante destacar que, durante los festivales nocturnos, el gimnasio lleno también se utilizaba por las mañanas para distintas actividades. Con el cerramiento completo de las paredes de la sede, el gimnasio se convirtió en el epicentro de torneos de voleibol, boxeo, tiro con arco, baloncesto y también se destinó a la gimnasia para adultos. En el piso inferior a donde se úbicaba el gimnasio por su gran espacio también fue utilizado para practicas de deportes como yudo, karate y patín.

Interior del Colmao año 1985

I. P. E. I. “Leonardo da Vinci”

Desde la inauguración del estadio en 1929, el club se comprometió a convertirse en el mejor centro deportivo de la ciudad. Cada año se firmaban convenios con distintas escuelas para que pudieran utilizar las instalaciones del club para la práctica de educación física. Además, el club ofrecía sus espacios para la jura de bandera, actos, desfiles, festejos, carnavales y el uso del parque infantil. En la década de 1950, el club incursionó en el ámbito educativo al ofrecer cursos nocturnos en salas situadas debajo de la tribuna sur. Con el tiempo, estableció un convenio con el ISEF para ceder sus extensos terrenos con el fin de que fueran utilizados para diversos fines, incluida la impartición de cursos. Sin embargo, este acuerdo llegó a su fin en 1985. En aquel entonces, los dirigentes comprendían que el club, además de ser un referente en el ámbito futbolístico, también debía cumplir un rol social y cultural. Por ello, iniciaron remodelaciones en la sede social y gestionaron la creación de una escuela propia para el club.

Ex colmao durante la construcción de aulas para el Nivel Secundario del IPEI

El Instituto Privado de Educación Integral (I.P.E.I.) fue fundado el 5 de mayo de 1986 en el seno del Club Atlético Unión, una institución deportiva de renombre en la ciudad de Santa Fe. Aunque inicialmente la sede social estaba destinada a actividades sociales y deportivas, con el tiempo se expandió para incluir los niveles de educación primaria, inicial y secundaria. Esta iniciativa educativa surgió tras la separación de la reconocida institución educativa Dante Alighieri, con la dirección inicial de Noelia Montaño de Chimentin, quien lideró el proyecto con visión y determinación a pesar de las críticas y desafíos iniciales, surgiendo así la Escuela Bilingüe Leonardo da Vinci.

Durante el desarrollo del proyecto educativo del IPEI, la Iglesia Católica y el arzobispo de la ciudad ejercieron presión política para que el modelo de enseñanza no se llevara a cabo, argumentando que no coincidía con sus ideales y buscando que fuera confesional. La amenaza consistía en interceder para que la institución no recibiera más subsidios del estado italiano, afectando no solo al IPEI sino también a otras escuelas de la región. Sin embargo, gracias a una gran movilización, esta interferencia no prosperó. Cabe destacar que este mismo arzobispo y su antecesor habian frenado anteriormente el proyecto del casino en la sede.

El IPEI, también conocido como I.P.E.I. Leonardo da Vinci, se materializó gracias a un grupo de amigos que, hace 38 años, decidieron establecer una escuela con un enfoque integral. La Escuela Particular Incorporada Nro. 291, que en sus comienzos albergaba los niveles primario e inicial, eventualmente se independizó, adquiriendo el nombre de Escuela Nro. 369. A lo largo de su trayectoria, la institución ha crecido significativamente, contando actualmente con más de 1,000 alumnos matriculados en los niveles inicial, primario y secundario.

Los primeros salones del IPEI se construyeron en la sección sur de la sede, específicamente en la parte norte cilíndrica del edificio. Para llevar a cabo este proyecto, se realizó una remodelación integral de la estructura cilíndrica de la sede social. Se efectuaron reparaciones en los pisos y el subsuelo, se instalaron baños y se realizaron trabajos de saneamiento cloacal. Además, se pintó completamente el interior, se erigieron muros para la creación de los salones y se completaron las secciones faltantes de mampostería en la fachada de la estructura cilíndrica. Finalmente, se instalaron ventanas en los nuevos espacios.

Posteriormente, en la década de los 90, se realizaron diversas obras, como la instalación de una puerta de acceso a la escalera del primer piso y una ventana en el rellano. Además, se eliminó una antigua planta en desuso y se habilitó una escalera amplia para acceder a las aulas del primer piso, que hasta entonces solo se podían acceder a través de una escalera angosta en el patio circular. Se instalaron rejas en las ventanas de la biblioteca y en las aulas de ese sector, debido a robos ocurridos en la biblioteca y aulas con acceso desde el patio suroeste. También se añadió una bajada de desagüe con salida al callejón de acceso de socios, según las indicaciones del arquitecto Oreste Scotta, para facilitar el drenaje de la terraza sobre el anfiteatro previsto en el plano original. Se demolió una pantalla de cemento en el patio de la escuela, que dificultaba el movimiento de alumnos en las aulas cercanas al patio circular y cortaba la visión, además de que las puertas de las aulas se utilizaban como urinarios nocturnos. Para mayor seguridad, se construyeron y colocaron barandas en la escalera del hall al primer piso, ya que los escalones de cemento eran peligrosos.

Se impermeabilizó el techo de las aulas del sector oeste, un problema estructural que se había arrastrado durante años. Se construyó una losa de cemento sobre la existente y se cubrió con pintura impermeabilizante. Además, se desinfectó y limpió el subsuelo de elementos inflamables, como papeles, cartones, plásticos y restos de madera, que representaban un peligro real debido a los atentados incendiarios en escuelas de la zona. Se renovó por completo el baño de varones, con azulejos en las paredes y un piso de granito. Esta obra, que demandó una inversión de $4,049 (materiales: $1,466.40, mano de obra: $2,582.60), fue esencial ya que el baño se encontraba en un estado calamitoso. Se colocaron barandas en las escaleras que llevan a los gimnasios del primer y segundo piso, utilizados por los alumnos en clases de Educación Física. La falta de barandas representaba un riesgo, especialmente considerando la superficie irregular de los peldaños. Se pintaron los pisos y escaleras de las aulas y salitas de la escuela y del jardín. También se reparó una puerta en el aula de 2º grado y se revocaron tres paños en el patio de la escuela, lo que marcó el inicio de la renovación del patio circular de la primaria.

Las columnas y algunas paredes del patio circular también fueron pintadas en preparación para la “Primera Feria del Libro,” un evento cultural significativo que destacó la capacidad organizativa del personal y alumnos de la primaria. Además, se pintó el frente del jardín de infantes y se llevaron a cabo mejoras en el patio del jardín durante 1994, financiadas y controladas por el Club de Madres. Estas obras se realizaron con un costo total de materiales y mano de obra de $4,892.80. Siendo el arquitecto Oreste Scotta, quien supervisó y dirigió todas estas obras de manera gratuita. También se uso parte del subsuelo para habilitar un gimnasio infantil, proporcionando el espacio para un montacargas en el hall de la planta baja, y donando mosaicos graníticos para los pisos del baño de varones y de la administración.

En 1998, se continuaron los trabajos sin interrupción, realizándose perforaciones para identificar niveles freáticos y establecer nuevas tuberías de drenaje. En la escuela primaria, se adecuaron seis aulas y una oficina administrativa. En el jardín de infantes, que contaba con una superficie de 500 metros cuadrados, se construyeron seis aulas adicionales, una oficina administrativa, una sala de maestros, aulas especiales, una dirección y un patio cubierto.

En 1999, la necesidad de ampliar la oferta educativa llevó a la construcción de cuatros nuevas aulas para el tercer ciclo de la E.G.B. ubicadas en el alero exterior, y en 2001 se añadió el nivel secundario, lo que marcó la culminación del proyecto educativo del Instituto. El nivel secundario inició con la modalidad de ciencias naturales y, posteriormente, se autorizó la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales, lo que permitió una formación integral y multidisciplinaria para los estudiantes. 

En 2004, se inauguro su nivel Polimodal con importantes mejoras en su infraestructura, entre ellas se construyó una entrada independiente para el nuevo nivel. También se añadio la modalidad de Ciencas Naturales.

El IPEI se ha distinguido por su enfoque en la enseñanza de idiomas extranjeros, integrando la lengua y cultura italiana desde el nivel inicial hasta el nivel secundario. Además, en los últimos años se han incorporado el inglés, francés y portugués, ampliando las oportunidades de aprendizaje para los estudiantes. La institución ha sido sede de intercambios culturales, recibiendo a estudiantes extranjeros, lo que enriquece la experiencia educativa de la comunidad escolar. La institución también albergaba la Escuela de Directores Técnicos Nro. 124 “Victorio Nicolás Cocco”, reconocida por la Asociación de Técnicos del Fútbol Argentino, la Asociación del Fútbol Argentino y la Federación Internacional de Fútbol Asociado.

La historia del IPEI Leonardo da Vinci es un testimonio de perseverancia y compromiso con la educación integral, destacándose como un modelo de excelencia académica y desarrollo integral dentro de la comunidad del Club Unión. Además, se ha convertido en un referente en la región por su capacidad de adaptación y crecimiento, manteniendo siempre el objetivo de proporcionar una educación de calidad que respete y promueva los valores de libertad, justicia, igualdad y solidaridad.

El IPEI, a lo largo de sus más de tres décadas de existencia, ha logrado consolidarse como una institución educativa integral que abarca desde el nivel inicial hasta el secundario. Este logro ha sido posible gracias al compromiso y apoyo de directivos, docentes, padres, alumnos y personal de apoyo, quienes han trabajado juntos para crear un ambiente educativo enriquecedor y seguro para todos.

Nombre oficial “Escribano Alejandro Mario Ulla”

El 25 de junio de 2009 se llevó a cabo una ceremonia en la que se colocó una placa en honor al escribano Alejandro Mario Ulla. Durante este evento, también se rindió homenaje a los expresidentes Ángel Pedro Malvicino, fallecido el 2 de junio de 2008, y Juan Leonardo Vega, fallecido el 6 de enero de 2009. En esta ocasión, la sede fue oficialmente bautizada con el nombre de Ulla en reconocimiento a su destacada trayectoria como dirigente entre 1944 y 1996, ocupando diversos cargos, incluyendo la presidencia y su gestión clave entre 1957 y 1959. 

Alejandro Mario Ulla, cariñosamente conocido como “el Tata”, nació el 7 de junio de 1912. Comenzó su carrera futbolística en San Francisco, llegando al Club en 1933 jugando hasta 1940. Durante su tiempo como jugador, Ulla fue un pilar fundamental en el mediocampo, conocido por su habilidad para controlar el juego y su visión estratégica. Aunque recibió ofertas de otros clubes importantes como Newell’s, Racing y Boca Juniors, decidió permanecer leal a Unión, contribuyendo significativamente al crecimiento y desarrollo del club. Fue parte de los equipos campeones de la Liga Santafesina en 1934, 1935 y 1936, el Torneo Preparación en 1935 y el Campeonato de Honor en 1938. Era conocido por su entrega en el campo y su capacidad para motivar a sus compañeros y amedrentar a los rivales.

Se retiró del fútbol activo para dedicarse a estudiar escribanía, pero su vínculo con Unión no terminó ahí. Continuó sirviendo al club en diversos roles de liderazgo, incluyendo como delegado, vicepresidente, presidente y síndico en diferentes periodos. Fue fundamental en la construcción de la sede del club y participó en cinco de los siete ascensos a la máxima categoría del fútbol. 

En 1944, Ulla comenzó su trayectoria como delegado del club, encargado de la gestión de fichajes. En 1951, asumió el cargo de vicepresidente de la Junta de Gobierno, en un momento difícil para la institución. En 1953, fue elegido vicepresidente segundo en la lista “Lealtad Unionista”, y brevemente se desempeñó como presidente interino debido a las renuncias de Mariño y Dr. Iparraguirre. Su presidencia oficial se dio entre 1957 y 1959, periodo en el que fue un gran impulsor de la construcción de la sede del club.

En 1965, colaboró con el Dr. Marcelo J. Casabianca en una gestión histórica que culminó con el ascenso de 1966. En 1970, fue síndico suplente del histórico dirigente Julio Baldi. Al año siguiente se le ofrecio ser presidente nuevamente, aceptanto la propuesta, pero debido al secuestro de su hijo Jorge, decidio alejarse un par de años del club, en su lugar propuso a un joven Dr. Super Manuel Corral. En 1978, junto con otros importantes dirigentes, apoyó al escribano Rubén Osvaldo Neme como síndico, y también formó parte de la comisión de hacienda bajo la dirección del Dr. Super Manuel Corral y posteriormente del Sr. Ángel Pedro Malvicino.

En 1995, Ulla y otros dirigentes establecieron una comisión provisional para apoyar a Ricardo Tenerello como síndico, y ese mismo año formó parte de la comisión Malvicino como síndico titular. Además, representó al club en la AFA durante los años 80 y participó en diversas subcomisiones de fútbol en los periodos 1947-1951, 1953-1957, 1963-1969, 1973-1979, 1981-1983 y 1987-1990. Falleció el 7 de octubre de 1996, habiendo dedicado su vida al Club.

Esto formó parte de una serie de homenajes organizados por la dirigencia de turno hacia diversos ex directivos que dejaron una huella indeleble en la historia del club. La sala de sesiones fue dedicada al escribano Rubén Osvaldo Neme, fallecido el 20 de enero de 2007, quien ocupó múltiples cargos a lo largo de su trayectoria: siendo recordado como síndico presidente en 1978. 

En la edición de febrero de 1954 del periódico oficial del Club, se publicó una nota de un joven aficionado explicando por qué era unionista. Sin saberlo, ese joven se convertiría en presidente en uno de los momentos más difíciles del Club, enfrentando una deuda de casi 50 millones de pesos y la renuncia completa de la comisión directiva encabezada por Armando Capello. 

El 5 de junio de 1978, asumió la presidencia del club en un momento difícil. Su mandato, que duró hasta el 27 de noviembre del mismo año, se caracterizó por una gestión eficaz que redujo la deuda a menos de la mitad. Puso al día los sueldos de empleados, jugadores, cuerpo técnico, y apoyó a todas las disciplinas del Club. Durante su presidencia, el equipo de fútbol profesional permaneció invicto en 24 partidos, un récord histórico en AFA para el club. De los 33 partidos jugados bajo su mandato, solo se perdieron tres, y el equipo terminó en tercer lugar en el Torneo Metropolitano, a solo dos puntos del campeón, Quilmes.

El escribano Neme se unió al club para colaborar durante la gestión de Ulla. Pronto formó parte de varias subcomisiones y entre 1973 y 1975 fue vocal, desempeñando un papel crucial en la adquisición de los terrenos donde actualmente se encuentra el complejo “La Tatenguita”, junto con Armando Capello. Fue vicepresidente entre 1975-1977, 1981-1983 y 1987-1990; síndico entre 1977-1978, 1990-1993 y 2001-2003; miembro de la comisión de hacienda entre 1978-1979 y de la junta provisoria en 1995.

Últimas obras: Fachada y cierre total de la parte cilíndrica

El 12 de noviembre de 2020, se presentó un ambicioso plan de remodelación de la sede social del club, que incluyó tanto la renovación estética como la reconfiguración funcional del edificio. Originalmente, la sede estaba diseñada como un espacio de reunión y esparcimiento para los socios del club, pero con el tiempo y la integración del Instituto Privado de Educación Integral (IPEI), gran parte de la sede fue destinada a esta institución.

La remodelación incluyó la construcción de nuevos niveles, dividiendo el área del Colmao con entrepisos para albergar nuevas aulas. Además, se renovó la parte superior de la estructura cilíndrica, transformándola en un salón de usos múltiples que también puede utilizarse como gimnasio. Este esfuerzo de modernización busca mantener la funcionalidad original de la sede, adaptándola a las necesidades actuales tanto de los socios como de los estudiantes del IPEI.

Solados de Hormigón y Aislamiento Acústico en el Salón de Usos Múltiples “La Pajarera”

Dentro del proyecto de reforma de la sede, se incluyó la restauración del piso del sector “La Pajarera”, el cual presentaba deterioros como fisuras y desniveles que impedían su uso regular. El nuevo piso de hormigón elaborado H25, con una superficie de 967,62 m², fue reforzado con la colocación de una membrana acústica Fonac Impact de 5 mm, logrando un aislamiento adecuado del ruido para permitir su uso continuo para actividades deportivas y recreativas.

Núcleos Sanitarios para el Salón de Usos Múltiples “La Pajarera”

La reestructuración del espacio también incluyó la planificación de unidades sanitarias mínimas para las actividades deportivas. Estas se encontrarán cerca del salón, y estarán equipadas con duchas, cambiadores y áreas de almacenamiento de materiales, según el anteproyecto de remodelación de la sede.

Inicio de Reformas en la Sede Social

El anteproyecto de reforma contempla la puesta en valor de la fachada y la reestructuración funcional de los espacios, optimizando ingresos y egresos para la sede y el IPEI. También se proyecta la construcción de nuevos núcleos de circulación, como escaleras y ascensores, y la ampliación de áreas comunes y aulas para el colegio. Actualmente, se ha completado la demolición de las losas del Colmao y la instalación de columnas metálicas para el nuevo entrepiso.

Cerramiento en el Salón de Usos Múltiples “La Pajarera”

El cerramiento perimetral se ejecutó con paneles termoacústicos del sistema BIG y MEGA SYSTEM sobre una estructura metálica, continuando con las obras ya iniciadas en ese sector.

Reformas en el Colmao de la Sede Social

Las obras de reforma en el Colmao incluyeron la creación de un entrepiso ligero con columnas de perfiles UPN tipo cajón y losa pretensada SHAP, destinado al uso exclusivo de aulas para el IPEI. Estas reformas buscan optimizar el espacio y mejorar las condiciones para el funcionamiento educativo.

Sala de Sesiones

La remodelación de la sala de sesiones se completó con el reemplazo de aberturas, pisos, mobiliario interior y la instalación de nuevos sistemas de refrigeración, renovando por completo este importante espacio.

Instituto Privado de Educación Integral (IPEI)

En el IPEI, se realizó un proceso integral de pintura en todas las áreas de los tres niveles del edificio, la construcción de tabiques divisores en aulas, y la instalación de nuevos aires acondicionados, entre otros trabajos de mantenimiento y mejora de las instalaciones.

Pintura General de la Fachada

Se realizó el mantenimiento y pintado de la fachada ubicada en la intersección de Bv. Pellegrini y Av. López y Planes, con un color gris claro que ofrece un aspecto más limpio y de fácil mantenimiento. Estas acciones contribuyen a mejorar la estética y conservación del área en general.

Av. López y Planes 3513 / S3000BXE – Santa Fe, Argentina.
Tel. (0342) 453 9449 – 453 9429 / [email protected]

KARATE

DÍAS Y HORARIOS


TRADICIONAL

Lunes y miércoles de 20.00 a 21.30 horas en la sede del club

 


COMPETIDORES

Martes y jueves de 18:30 a 20:30 horas en la sede del club

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DÍAS Y HORARIOS


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ENTRENAMIENTO

Días y Horarios
Lunes, miércoles y viernes a las 17:00 horas en el Centro de Deportes Municipal (Alte. Brown 5294)

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MARKETING

(342) 6493128 / [email protected]

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Lunes a Viernes de 10:00 a 16:00

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Encargada: Victoria Hessel

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FILIALES

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Presidente: Sebastián Imhoff

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(0342) 4539449/29 / [email protected]

Horario de atención
De lunes a viernes de 9:00 a 16:00 hs.

Encargados
Presidente: Luis Spahn
Encargado: Juan Ignacio Chiapino

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(0342) 4539449/29 int. 108 / [email protected]

Horario de atención
De lunes a viernes de 9:00 a 13:00 y de 16:00 a 20:00 hs.
Sábados de 9:00 a 13:00 hs.

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Encargado: Carlos Cuffré

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PRENSA

(0342) 4539449 int. 116 o 4552753 / [email protected]

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Lunes a viernes de 9:00 a 16:00 hs.
Sábados de 9:00 a 13:00 hs.

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Presidente: Lic. Nicolás Rucci
Encargados: Alejandra Quinodoz, Tomás Boaglio y Martina Baiz

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ACTIVIDADES DEPORTIVAS

(0342) 4539449/29 int. 110 / [email protected]

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De lunes a viernes de 18:00 a 21:00 hs

Encargados
Presidente: Andres Valenti

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BASQUET

(0342) 4539449/29 int. 126 / [email protected]

Horario de atención
De lunes a viernes de 16:00 a 20:00 hs

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Presidente: Amilcar Cecotti
Encargado básquet profesional: Hernán Tettamanti
Dirigente básquet formativo: Alejandro Jaime

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Lunes y viernes de 8.00 a 21.00 horas
Sábados de 9.00 a 12.00 horas

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