Durante cuatro días, miles de chicos de distintos lugares del país y del continente van a encontrarse en el Torneo Diego Barisone. Llegarán con camisetas diferentes, pero con ilusiones parecidas y, seguramente, muchos compartiendo un mismo sueño: algún día jugar en Primera. Pero para eso todavía falta mucho camino. Hoy es tiempo de jugar, y también de escuchar a los chicos.
Junto a esos miles de chicos estaremos los adultos. Familias que también se ilusionan, que hacen esfuerzos para estar, que acompañan esos sueños y quieren verlos felices. Sabemos que nuestra presencia es importante. Pero quizás también sería bueno preguntarles a ellos: ¿cómo les gusta que los acompañemos?
Solemos darles consejos, explicarles qué está bien y qué está mal. Pero los chicos también aprenden de lo que ven en nosotros.
Podemos decirles que escuchen al entrenador, que respeten al árbitro, que saluden después del partido y que aprendan a manejar sus emociones. Pero ¿qué pasa cuando el técnico les dice una cosa y nosotros gritamos otra? ¿Qué ven cuando el árbitro se equivoca y nosotros nos desbordamos desde afuera? ¿Y cuando los adultos terminamos a los insultos?
Saber ganar. Saber perder.
Competir es parte del fútbol. Y aprender a competir también. Ganar y festejar nos regala momentos únicos para disfrutar. El desafío aparece cuando toca perder: aprender a equivocarse, a esperar, a aceptar decisiones que no compartimos, a levantarse y volver a intentarlo.
No podemos evitarles las frustraciones, ni deberíamos hacerlo. Podemos ayudarlos a atravesarlas. Y para eso también necesitan nuestro ejemplo.
Por eso, cuando termina el partido, sea cual sea el resultado, quizás podamos frenar antes de hacer nuestro propio análisis. Antes de explicarles qué hicieron bien o mal, cuestionar una decisión táctica o hablar del árbitro, podemos preguntar: ¿Cómo estás? ¿Querés hablar del partido? Y escuchar. Incluso cuando no quieran hablar.
Jugar y disfrutar
La pelota está a punto de rodar. Aprovechemos estos días para hablar con nuestros hijos, para compartir y para recordar que en el fútbol, como en la vida, hay procesos. Etapas y tiempos que debemos aprender a respetar.
Quizás Gerardo Barisone, el papá de Diego, lo resumió mejor que nadie cuando le preguntaron qué les diría a los chicos que van a disputar el torneo: “Los chicos tienen que jugar y disfrutar. A los padres: que los dejen disfrutar y jugar”.
Equipo Psicosocial de Fútbol Formativo
Club Atlético Unión






